El bebé
La sustancia cremosa llamada vérnix caseosa, ya cubre totalmente la piel del bebé a fin de proteger su piel del líquido amniótico.
El bebé comienza a darse cuenta del mundo que le rodea. Su cerebro ha desarrollado los centros nerviosos dedicados a sus sentidos, que por fin se ponen en funcionamiento. Ahora es más sensible a los cambios que se producen a su alrededor: los movimientos de la madre, los sonidos de su entorno e incluso el sabor del líquido amniótico.
Es probable que sienta al bebé dando vueltas y pataditas en su tripa. Es curioso saber que si también siente unas sacudidas rítmicas, es que tiene hipo. Si es verdad, casi todos los bebés tienen hipo en el útero. No se sabe porqué, pero seguramente se deberá a la inmadurez de un diafragma que sufre espasmos. No es perjudicial para el feto tener hipo, por lo que no se asuste.
Como se ha comentado en semanas anteriores, ya se aprecia el dibujo de cabello. A partir de ahora, comenzarán a salir algunos pelos de verdad, no lanugo. De todas maneras, casi todo este cabello comenzará a caérsele a las dos semanas del parto, para ir poco a poco creciendo el cabello permanente, que seguramente será de color más claro que el que tenía al nacer.
Los huesos del oído interno ya están totalmente formados y la nariz comienza a tomar una forma reconocible.
El feto mide unos 22 centímetros, pesando entre 220 y 250 gramos. Ya le cabe en la palma de la mano.